2. Almacenamiento en la nube

2.1. Introducción

Almacenar datos en la nube permite acceder a ellos en cualquier momento y desde cualquier lugar.

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El concepto nube (cloud, en inglés), como metáfora del mundo digital, comenzó a utilizarse de forma generalizada a partir de 2010, ligado a la idea de que los datos digitales flotan a nuestro alrededor como una nube, siendo fáciles de capturar y accesibles desde cualquier lugar.

Hacia el año 2010, los usuarios de Internet empezaron a conocer la idea de que el mundo digital que los rodeaba podía ser percibido como una «nube». Metafóricamente, una nube parece algo fácil de atrapar: nuestros datos estarían flotando en ese fluido invisible, dejándose llevar, sin ataduras, disponibles desde cualquier lugar y en cualquier momento que necesitemos acceder a ellos.

En la práctica, dicho concepto hace referencia a una enorme red mundial de servidores remotos interconectados entre sí, diseñados para almacenar datos, ejecutar aplicaciones o proporcionar servicios y contenido, como correo web, streaming de vídeo o software ofimático.

Como se muestra en la figura 4, los usuarios se conectan a la nube desde sus propios ordenadores o dispositivos portátiles, a través de Internet. Para estos usuarios, la nube aparece como un simple disco o aplicación. Sin embargo, el hardware de la nube (y el sistema operativo que gestiona las conexiones) es invisible para ellos.

Figura 4
Fuente: adaptada de «Cloud Computing: Web-Based Applications That Change the Way You Work and Collaborate Online». Que Publishing (2009).

Aunque el almacenamiento virtual de datos pueda parecer una tecnología relativamente reciente, fue concebida hace más de medio siglo por Joseph Carl Robnett Licklider (1915-1990), uno de los científicos responsables de ARPANET (red de ordenadores, precursora de Internet, creada por encargo del Departamento de Defensa de Estados Unidos para ser utilizada como medio de comunicación entre diferentes instituciones académicas).